lunes, 15 de abril de 2013

9 VERDADES



  •        La fe, la garantía de lo que espera, la prueba de las cosas que no se ven.

  •       La fuerza curativa de Dios está en su interior. suprima cualquier obstáculo mental y deje que la fuerza curativa le fluya.
  •        Piense rectamente e irradie buena voluntad hacia todos y se orientará perfectamente.
  •       Cuando se encuentre perplejo, confuso o temeroso, y pregunte qué decisión tomará, recuerde que tiene un guía interior que le conducirá en todos los pasos, descubriéndole el plan perfecto y mostrándole el camino que debe seguir. El secreto de la guía o justa acción, es que se dedique usted a encontrar la respuesta correcta hasta encontrarla dentro de sí.
  •        Sed de los más laboriosos y perseverantes en vuestros estudios.
  •        El hombre que se ha dedicado a una especialidad encadena a ella todas sus ideas; y si le sacáis de su especialidad, raciocina mal con frecuencia; porque todo quiere someterlo al mismo crisol.
  •      No te descorazones, por las espinas y piedras que los incrédulos o malvados arrojen en tu camino; persevera en la confianza, pues ella llegarás al fin y siempre merecerás ser ayudado. No te acobardes por la crítica, cree en Dios, y camina con confianza.
  •       El libre albedrío se desarrolla a medida que el espíritu adquiere conciencia de sí mismo.
  •       Dios impone la encarnación del espíritu, con objeto de hacer llegar a la perfección, y para unos es una expiación, para otros una misión. Para llegar a la perfección, debe sufrir todas las vicisitudes de la experiencia corporal. En esto consiste la expiación. Mientras menos imperfecto es, menos tormento sufre, y el que nos es envidioso, celoso, avaro, ambicioso perdido, no sufrirá los tormentos de que estos defectos se originan.

lunes, 8 de abril de 2013

EJERCÍTATE EN LOS DEPORTES


Hace unos tres decenios que, junto a la educación del entendimiento y de la voluntad, se presentó de un modo más decidido, a manera de tercer postulado en nuestra pedagogía, la cuestión de la educación física, cuestión que hoy día ha llegado a ser un problema candente de la educación de la juventud.

En la acuidad que ha adquirido la cuestión, muchos no ven otra cosa que la irrupción del espíritu americano, cuando en verdad podemos encontrar entre nosotros su explicación satisfactoria: el régimen de bandolero con que la moderna lucha por la vida trata las fuerzas físicas del individuo. La lucha económica, cada vez más despiadada, exige también un organismo más acerado.

No podemos negar que el rasgo característico del deporte actual es un afán loco de “récords”, por lo que merece sentencia condenatoria; no obstante, si la educación del cuerpo se ciñe a límites razonables, debemos reconocer que vigoriza la salud, acerca las fuerzas para las empresas de la vida diaria y, en cierta medida, hasta da facilidad para mantener en equilibrio el alma.

El joven que se dedica a los deportes con sobriedad tiene ya en su aspecto exterior tinte señorial y caballeresco. Sus ojos son brillantes, su continente gallardo. Sus pasos son armoniosos y elásticos. Es te cuerpo joven, capaz de resistir admirablemente al frío, al calor, al trabajo y cansancio.

Junto a los peligros que indudablemente trae consigo el movimiento de educación física, hemos de ver sus valores innegables también de abundantes ocasiones de practicar la autodisciplina y mortificación, el acerar la voluntad y la constancia, las manifestaciones modernas del clásico “sustine et abstine”; aceptado por el cristianismo primitivo.

Sabemos muy bien, y experimentamos a diario que las cacareadas palabras de Juvenal, así como se citan actualmente mutiladas: “Mens sana in copore sano”, una mente sana en un cuerpo sano-, no responden a la realidad. Pero proclamamos que en el pensamiento no mutilado de Juvenal hay un valor serio que, en su totalidad es como sigue: “ORANDUM EST SIT MENS SANA IN CORPORE SANO”; es decir hay que pedir; hay que procurar que en un cuerpo sano habite un alma también sana.

El deporte no tiene otro fin que hacer las veces del trabajo corporal en el robustecimiento de la salud. Con esto se traza los límites que deberás guardar en los deportes. El objeto del deporte no puede ser, por tanto, el desarrollo excesivo de una u otra de tus extremidades, sino el fomento del trabajo de conjunto, rápido, acerado, elástico de todo el sistema muscular y nervioso. Mons. Tóth.

lunes, 1 de abril de 2013

LA PACIENCIA



Una gran virtud que significa no renunciar a la esperanza de esperar con sabiduría. Es decir no tolerando el mal, sino esperar el bienestar. El que ejerce gran paciencia no se desalienta.

La gran paciencia significa más que sólo aguantar cosas molestas, en verse reprimirse deliberadamente, la capacidad de padecer sin revelarse o sin desesperarse.

El hombre que no tiene paciencia, da rienda suelta a sus impulsos, está expuesto a que le invadan todo tipo de pensamientos y le dominen todo tipo de acciones impropias.

A través de la paciencia, vamos descubriendo nuestros caracteres y fortalezas. Nos damos la oportunidad de demostrar nuestras cualidades, nuestra soberanía, e independencia y reconocer nuestra superioridad.

Cultivar la gran paciencia, es observar en armonía con dios y esperar una gran recompensa.