lunes, 25 de febrero de 2013

ENTENDER LO QUE SE LEE, ES UN ARTE PROVECHOSO



Muchos son los que leen, pero sin provecho; aún más quizá con grave daño de su propia formación. La lectura sólo es provechosa si se cumplen estas dos condiciones: que se entienda lo que se lee y que se graven muchas cosas en la memoria.

Lee, pues, despacio y meditando. El aguacero no sirve mucho a las mieses; tampoco la lectura rápida fomenta la cultura.

No puede aprobarse aquella manera de leer con furia. Si a las manos llega un libro interesante, se deja todo.

El que mucho lee, pero no reflexiona sobra la materia leída, llena su memoria, pero de trastos inútiles; su cabeza será como una biblioteca cuyo catálogo se ha perdido; nunca podrá ir con sus propios pues pies, sino que le amonestará la corriente del vulgo indacto. Y esto acontece no sólo al tratarse de los tesoros de la ciencias, sino también en lo que se refiere a nuestros sentimientos más santos.

Leer meditando. El que lee sin pensar y sin contrastar las afirmaciones de los libros ni pasarlos por el tamiz de la propia convicción, no se sorprenda de su vestidura espiritual es muy abigarrada: dará la impresión de un hombre que hubiese comprado su traje a un ropavejero: pantalón rojo, zapato amarillo, smoking, chaleco de frac, corbata verde, camisa rayada… ¡una birria! Mons. Tóth.

viernes, 22 de febrero de 2013

LA LIBERTAD, COMO PRINCIPIO DEL DERECHO


El ser humano, a diferencia de otros seres, tiene como arma natural la razón, es decir la capacidad para comprender el mundo que lo rodea y transformarlo a su voluntad, con un propósito definido. Asimismo, tiene conciencia de sí mismo y de su propio ciclo de vida. Se entiende como un ser social por naturaleza y convierte instintos vitales en valores sociales y de su conducta que le dan un propósito a su existencia y a la sociedad en que la vive.

Esto le permite reconocer aquello que favorece y posibilita esos objetivos individuales y colectivos y lo que impide o destruye. Distingue así un ámbito, un espacio propio donde pude disponer de sí mismo, decidir y actuar voluntariamente a favor o no de tales propósitos.

Esta percepción se desarrolló conforme el propio ser humano progresaba materialmente hacia estadios de adelanto material y espiritual suficientes para considerarlo, dentro de su creación social, como un ser individual, con identidad y con capacidad de decisión dentro del margen de tolerancia que las necesidades colectivas o las características económicas, políticas y sociales dominantes permitían sin actividad mecanismos de sobrevivencia o control.

Una constante de esta toma de conciencia  de la propia individualidad, sin embargo, y acaso como motor de la misma, es el impulso de manifestar y ejercer esa individualidad. Su concreción no es sino la libertad.

La libertad es así una característica del ser humano (como la capacidad consiente de actuar) y una necesidad individual y social (porque orienta y potencia la capacidad natural de crear, producir, dar y aportar a sí mismo y a los demás) que no admite para ser plena y hacer plenos a los seres humanos, otro límite que lo que la razón señale como indispensables para no afectar, directamente o no, la propia libertad. Esta autocontención es, a su vez, la primera manifestación tangible de la libertad.

La libertad como principio general del Derecho es la atribución de todo sujeto de Derecho (ente físico o moral al que el Derecho otorga o reconoce derechos y obligaciones y la capacidad de ejercerlos y cumplirlas con consecuencias jurídicas previstas) para decidir voluntariamente su actuación pública y privada bajo el supuesto de conocer y aceptar las consecuencias jurídicas de la misma, dentro de los supuestos de legitimidad que la norma prevea.

La libertad, pues, es el primer supuesto para fundamentar la necesidad social de un orden normativo que se base en la persona humana y haga de esta y su desarrollo el objeto supremo del orden que persigue. Los Principios Generales del Derecho, Segob, 2007. 

lunes, 18 de febrero de 2013

ANTE LA RUTA POR EL OCÉANO


 

Elegir una carrera profesional, es el puerto marítimo en que están anclados grandes trasatlánticos, llenos de la carga más preciada.

Cada buque tiene su peculiar destino, su bandera, su carga, su tripulación; no hay entre ellos nada común, a no ser la esperanza confiada, el entusiasmo, la seguridad de llegar a un buen término. Y, sin embargo, algunos de los buques se hundirán estrellados contra los escollos; serán otros juguetes de huracanes desatados, y nunca llegarán a su destino. Y allá, en la otra orilla, en vano sollozará el padre, en vano esperará la vuelta de su hijo, tragado por los abismos sin fondo…

También a ti te espera en la orilla de la voluntad, tu Padre Espiritual. ¡Alerta! Embárcate en un buque que no te lleve a los escollos, y que sea capaz de desafiar las tempestades de la vida.

He aquí cómo se yergue ante ti la gran cuestión: ¿Qué carrera escojo?

El escoger carrera es un problema difícil. Es una de las incumbencias más complejas de elegir. No hallarás felicidad en la vida, no trabajarás con éxito, no asegurarás la salvación de tu ser, a no ser que escojas con acierto tu carrera.

En una carrera mal escogida, el trabajo se hace sin bríos, la vida es un yugo pesado, la paz interior, es una cosa desconocida.   

El momento de escoger carrera es decisivo para toda tu vida; más aún de ti depende tu tranquilidad espiritual y muchas veces la eterna suerte del destino…

Lo importante no es la posición que ocupes, la oficina en que trabajes, sino el acierto en escoger el puesto que te corresponde y el modo de pensar respecto a tu vocación.

Echa el pájaro al agua, y perece; no es ese su elemento. Saca el pez al aire, y morirá; debe vivir en el agua. Así también los individuos, los pueblos solamente serán felices si viven en su medio adecuado. Lo dice gráficamente un adagio inglés: The rigth man on the right place, “Tal hombre tal puesto”.

Por lo tanto, al escoger carrera, nunca pierdas de vista la voluntad de Dios. Antes de todo fija un ideal a tu vida, y así te será más fácil escoger una carrera que pueda guiarte al mismo. El ideal de la vida y la carrera del hombre no pueden ir contra su fin supremo. Somos de Dios y por él vivimos.

La carrera que escojas o te veas obligado a seguir, anímala y levántala con nobles propósitos.

En el momento de las grandes pruebas no te dejes quebrantar, Permanece firme, conserva con tenacidad el tesoro de tu vocación, cuídalo con esmero y constancia. Mons. Tóth.

 

 

viernes, 15 de febrero de 2013

PROYECTO ESTRATÉGICO Y ENTRENAMIENTO ELECTORAL


Oscar & Paolo



El proyecto estratégico electoral, se basa en el estudio de los resultados electorales de anteriores campañas, con las observaciones del territorio en donde estos se destacaron, así como la proyección electoral por áreas de competencia. El entrenamiento electoral, será el modelo a seguir por parte de los candidatos (as), para conocer los pormenores de una campaña electoral.

El diseño estratégico en la organización, eficacia, coordinación y orden en los trabajos operativos de una campaña electoral, es imprescindible.

La capacitación idónea que todo candidato (a) a un cargo de elección popular, es el inicio de lo que se hace, cómo se hace y ante quién se hace.

El diseño y la capacitación son los elementos cardinales para la correcta funcionalidad de una campaña electoral, tanto para los equipos operativos, como de los protagonistas del proceso electoral

jueves, 14 de febrero de 2013

RESPETATE A TI MISMO


La decencia y el carácter tienen entre sí cierta relación de causa y efecto. 

Del que por amor a los demás hace un esfuerzo para dominar su mal humor, del que sabe ser comprensivo cuando se trata de los defectos ajenos, del que saca de apuros a sus compañeros, bien podemos afirmar que no sólo cumplió un deber de cortesía, sino que al mismo tiempo trabajó en afirmar su propio carácter.

El que es de verdad educado y cortés lo será no sólo delante de los otros, cuando está en sociedad, sino también cuando nadie lo ve, cuando vive a solas, porque en él los buenos modales brotan del carácter y no son barniz meramente de por fuera, sino algo logrado a costa de grandes esfuerzos. 

Stanley, el gran explorador del África, hasta en el corazón de los bosques vírgenes, donde pasaba semanas enteras sin ver a la civilización no dejaba de afeitarse un solo día. De tal modo sabía respetarse a sí mismo. Mons. Tóth 

sábado, 9 de febrero de 2013

LA RESURRECIÓN, LA VERDAD REVELADA



El Universo tiene una creación de entre veinte mil millones de años; el Sol de entre 5 mil millones de años; la Tierra entre cuatro mil quinientos millones de años; el Hombre entre mil millones de años; y los peces de entre 450 millones de años.

La verdadera resurrección de la humanidad, a quedado demostrada, fundada y motivada en la trascendencia de sus hechos.

Toda aquella persona que en su vida herede acciones que beneficie, inspire y motive a las demás personas, ha creado trascendencia, y por lo tanto queda demostrada en su resurrección.

Las obras, las acciones trascendentes, que orienten, enriquezcan a la humanidad, será la verdadera resurrección anhelada.

Nuestro monumento, esfinge, calle, avenida, construcción, placa, río, mar, continente, nombre, lugar, jardín, puerto, aeropuerto, playa, casa, pueblo, ciudad, país, Estado, desierto, base, mueble, vía, camino, qué lleve nuestro nombre, será la resurrección anhelada. Ya que todos la recordaremos y disfrutaremos.

Empieza a ser lo necesario, luego lo que es posible, y de pronto te encontrarás haciendo lo imposible.

viernes, 8 de febrero de 2013

EL TRATO EN LA JUVENTUD



El adolecente es como el vino que fermenta; el mosto ya ha perdido su dulzura, pero no tiene todavía la nobleza del vino, está lleno de materias de fermentación. También el adolecente ha perdido la dulzura del niño amable; el mismo siente que ya no es un niño, y que por esto se cree ser ya un adulto; pero como quiera que no tiene la madurez adecuada, es precipitado en su comportamiento. No encuentra su lugar ni entre los niños, ni entre los adultos; no acierta a encontrar los modelos adecuados, son incorrectos sus movimientos, la postura de su cuerpo, su modo de pensar y de hablar, todos sus actos.

Hay reglas determinadas que rigen el trato, la conversación, el comportamiento mutuo de los hombres. Estas normas de buena educación, se han ido formando durante varios siglos, y a ninguno es lícito prescindir de ellas.

Serán señales e índices de tu cultura; tu modo de andar y de sentarte, tu conversación y tus ademanes, tu manera de mirar y reír, tu comportamiento en la mesa, en la calle y en la sociedad, el aseo de tus vestidos, la limpieza de tus manos…

Pero el cumplimiento de todas estas reglas, no es aún la educación perfecta. Todas estas cosas pueden ser meras exterioridades, sin valor alguno, sino las anima el espíritu que corresponde.

La verdadera cortesía, brota del carácter puro y de la bondad del corazón; no se logra con meras fórmulas. Si la cortesía no va hermanada con el carácter, el mero decoro exterior a nadie impedirá falsificar letras de cambio. Mons. Tóth.